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La guerra en Sinaloa: el mayor desafío de Claudia Sheinbaum como presidenta Historia de Diana Monroy Fecha: 04/12/2024 Hora: 14:46 hrs. Claudia Sheinbaum asumió la Presidencia de México en medio de uno de los episodios más violentos del país: la guerra interna en el Cártel de Sinaloa. A tres meses de iniciada esta lucha fratricida, la batalla no solo está redefiniendo la dinámica criminal en el estado, sino que también podría marcar el legado de su gobierno. ¿Podrá Sheinbaum superar las sombras de la estrategia de “abrazos, no balazos” y recuperar el control del territorio? Desde el 9 de septiembre hasta el 28 de noviembre, Sinaloa ha registrado 523 asesinatos, 131 privaciones oficiales de la libertad, y más de 60 enfrentamientos armados. Estas cifras, proporcionadas por la Fiscalía General de Justicia de Sinaloa, reflejan la intensidad del conflicto entre las facciones lideradas por Iván y Alfredo Guzmán Salazar (Los Chapitos) y los remanentes del grupo de Ismael “El Mayo” Zambada, encabezados ahora por su hijo, El Mayito Flaco. La guerra se extiende a lo largo de 220 kilómetros, desde Culiacán hasta Mazatlán. Los enfrentamientos incluyen métodos cada vez más crueles, como el uso de drones explosivos y la exhibición de restos humanos como mensajes de terror. Desde su campaña, Claudia Sheinbaum prometió recuperar la paz en Sinaloa, designándolo como una de las prioridades de su gobierno. Sin embargo, su estrategia enfrenta un dilema político y moral: continuar con el enfoque de “abrazos, no balazos” de Andrés Manuel López Obrador o desplegar una ofensiva militar más contundente, a riesgo de romper con su mentor político. Un ejemplo claro ocurrió el pasado 23 de octubre, cuando un operativo federal resultó en la captura de Edwin Antonio Rubio, alias «El Max», líder de un grupo armado del Mayo Zambada. Aunque el operativo fue exitoso, con 19 sicarios abatidos y ningún militar herido, el uso de fuerza letal desató dudas políticas en el Palacio Nacional y críticas por parte de sectores que temen un regreso a los años de violencia descontrolada. Más allá de las balaceras y las cifras de muertos, la guerra también está ahogando la economía sinaloense. Comercios cierran por temor a extorsiones y enfrentamientos, mientras el turismo en Mazatlán, un motor clave para la economía local, sufre una fuerte caída. La incertidumbre genera desconfianza en inversionistas, agravando la crisis. Sheinbaum no solo enfrenta una guerra criminal; debe lidiar con el impacto social y económico que esta genera, lo que requiere soluciones integrales más allá del despliegue militar. La situación en Sinaloa tiene implicaciones más allá de las fronteras de México. Desde Washington hasta Mar-a-Lago, los ojos están puestos en cómo Sheinbaum manejará la crisis. Con una agenda que incluye la relación bilateral con Estados Unidos en materia de seguridad y el posible retorno de políticas más agresivas contra el narcotráfico, cada decisión será minuciosamente evaluada. * Usuario, Fecha y Hora de Creación: ID5 - 04/12/2024 - 14:50:02 hrs.
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