Guillermo del Toro y la carta de amor al cine de 'La forma del agua'
Fecha: 26/10/2017
Hora: 11:18 hrs.


por ULISES CASTAÑEDA EN MORELIA 2017-10-26 - 00:00:00 El cineasta tapatío estrenó en el FICM la cinta con la que ganó el León de Oro de Venecia; habló de su evolución en el cine, el poder de la fantasía y su fe en la ciudadanía mexicana

La forma del agua llegó a México. Su creador, Guillermo del Toro, visitó el país para estrenarlo, en el marco de la edición 15 del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). Prácticamente la jornada de ayer estuvo dedicada al cineasta tapatío quien volvió a cautivar, como en cada visita por su natural y directa forma de ser, entre la amabilidad y la familiaridad para cada persona que se le acercaba por una foto, pregunta o comentario.

Del Toro presentó por primera vez en tierras mexicanas su más reciente filme que aún sin llegar a salas de cine para el público ya se ha convertido en la gran corona de su carrera después de su paso por la Mostra de Venecia, donde ganó el León de Oro, que además es uno de los grandes trampolines para la carrera por los Premios Oscar, aunque para el cineasta “los premios solo importan cuando los ganas”.

“Los premios son bien importantes conforme hagas películas, para mí el premio principal es que exista la película. Soy devoto a un género que manejo de manera poco convencional que conlleva expectativas buenas y malas, y estoy acostumbrado a que a veces sucede y a veces no”, dijo en conferencia de prensa.

El realizador presentó oficialmente su nueva criatura cinematográfica, una película que simboliza la evolución más importante de su carrera sin perder esa fascinación por el género de la fantasía, que lo ha llevado a probarla en distintas facetas desde la ciencia ficción, el cine de horror o el cine de comics: “Creo que esta película rompe con todo lo que he hecho, mis películas anteriores eran Guillermo niño jugando con grandes robots, Guillermo niño jugando con seres fantásticos o con monstruos; La forma del agua es esa película que representa a Guillermo adulto”, expresó.

El tema fundamental de la película es el amor. Es la historia de Elisa (Sally Hawkins), una joven muda que en el año de 1962 trabajaba como conserje en un laboratorio de Estados Unidos, en el marco de la Guerra Fría. El lugar es dirigido por Strickland (Michael Shannon), quien ha traído desde el Amazonas a una criatura con la cual experimentar con la idea de sacar ventaja de Rusia. Él lo llama un monstruo, pero ese hombre anfibio es para Elisa la prueba más contundente del significado del amor:

“El amor es la única cosa en la que pudieron estar de acuerdo Buda, los Beatles y Jesús”, suelta en tono de broma Del Toro y agrega en tono más serio, “me interesa mucho una historia de amor que habla sobre la tolerancia y no el cambio, de abrazar la otredad, al otro. Ahorita vivimos una atmósfera en todo el mundo en el que el péndulo se ha ido a tenerle miedo al otro, ¿Quién es el otro? Es la idea de lo que te permite pensar en la rivalidad entre dos humanos, sea lo que sea, eso permite la violencia, la separación”, explica.

Esta historia de amor que ha llevado a la pantalla grande es para Guillermo del Toro un ejercicio que también buscaba romper con otros estereotipos en la idea del cuento de hadas y la figura simbólica de La Bella y la Bestia que se ha desarrollado en el séptimo arte de distintas maneras:

“La mitología clásica del cuento de La bella y la bestia, que impregna a King Kong, tiene dos vertientes de esa leyenda, ambas insatisfactorias: La primera es la puritana, en la que la bella tiene que ser una princesita hermosa y respetuosa y la bestia se tiene que convertir en un príncipe para que se puedan encontrar y tener una vida juntos. Me parece decepcionante la idea de que una historia de amor tenga que ser una historia de cambio, porque para mí el amor es la aceptación de alguien como es desde el principio o dejarla ahí”, comentó.

“La segunda acepción es más perversa, que tampoco me interesa. Yo prefiero empezar una historia en la que se muestra a una princesa que se está masturbando porque es un ejercicio en el que la mayoría de la población tiene práctica, y hasta puede dar puntaje por la técnica. Te da una cotidianidad y la posibilidad de un personaje femenino redondo, que tiene una vida más compleja que la otras princesitas”, dijo.

El cineasta tapatío explicó que ese año de 1962 no fue aleatorio, considera que se trata de un tiempo mucho más cercano a las emociones sociales y políticas de la actualidad: “La película está desarrollada en 1962 porque es un año que representa también a la actualidad mundial, sobre todo en lo político. Ese año se hablaba de cristalizar un sueño, que nunca llega a realizarse; el sueño de la abundancia suburbana de los coches, del futuro, la carrera espacial entre América y Rusia, es un momento crítico que lleva plasmada una historia de fantasía”, enfatizó.

Además abundó en la idea que ya había explicado en Venecia sobre el poder de la fantasía como género para representar los actos políticos con mayor o menor fuerza: “La fantasía siempre es política. Si tú presentas esta misma historia desde el punto de vista de los ganadores. Desde los científicos, del agente secreto del gobierno y le entras por la puerta grande evitas algo más físico, pero si le entras por el lado de la gente que limpia los baños, por la que saca los botes de basura, ahí hay más entradas”, añadió.

La monstruosidad mexicana en el filme. El cineasta destacó que La forma del agua, como todas sus películas siempre van a tener algo alusivo a la identidad del mexicano, en este caso no se trata de referencias visuales sino en la compleja personalidad de la película misma:

“Una cosa totalmente mexicana es la cotidianeidad del monstruo; alguien que no es latinoamericano no se acerca a una historia de amor físico (…) eso depende de la relación tan mexicana que tenemos con lo fantástico, con lo surrealista, lo mágico, con naturalidad; no es algo anglo”, afirmó, para entonces referirse al realismo mágico.

Proyecto Ayotzinapa. En un sorpresivo acto, Guillermo del Toro reveló horas antes de su conferencia de prensa que desde hace tres años, cuando se dio a conocer el caso de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa comenzó a trabajar junto a la productora Bertha Navarro en la elaboración de un documental.

“Estamos en un proyecto desde hace tres años, un documental que se está terminando, todavía no se acaba”, precisó el realizador al dar a conocer un avance del filme que actualmente tiene como título Ayotzinapa: el paso de la tortuga, que será dirigido por Enrique García Meza, mientras que Del Toro figura como productor.



Fe en ciudadanía, no en políticos. Guillermo del Toro siempre ha expresado su descontento con la situación de violencia del país, contra las causas que lo llevaron a buscar nuevos horizontes y no ha tenido pelos en la lengua sobre los temas políticos. Particularmente desde el estreno en Venecia de La forma del agua, cuando comentó que no le “gusta que lo felicite el presidente”, ha manifestado su postura cuando tiene oportunidad.

El realizador explicó que esa reacción contestataria se debe por el motivo que lo llevó a realizar La forma del agua como su película más optimista y tiene que ver con un mensaje más esperanzador: “Lo único a lo que le tengo fe es a la ciudadanía. La neta, hablar de partidos políticos es esa locura de repetir lo mismo y esperar algo diferente”, mencionó.

“La reacción que hubo en el terremoto que fue ejemplar fue la ciudadana, inmediatamente hubo movilización, contención y memorialización de los hechos. Ese es mi principio de fe como persona y como cineasta: la ciudadanía. Hablar de partidos políticos es hablar de quien te va a partir el corazón dentro de dos días”, agregó.

Caso Weinstein. Dentro de la gran cantidad de temas que se abordó en la charla con los medios también destacó la postura que tiene el realizador tapatío a propósito del escándalo del productor Harvey Weinstein sobre acusaciones sexuales de actrices y trabajadoras cercanas. Del Toro hizo énfasis en la necesidad de tocar el tema con mayor seriedad y no en un caso aislado:

“Si nos ponemos tópicos y focalizamos a una persona, que efectivamente está mal, será la opinión 150 mil. Pero mi opinión acerca de la posición endémica, sistémica y en todas las industrias en todo el mundo hacia la mujer es absolutamente mala, estamos hablando de algo milenario completamente fracturado, de eso hay que hablar. Hablarlo en serio. Hablarlo en México. Estamos hablando de los americanos pero tenemos que preguntarnos qué pasa aquí”, destacó.

Entrevistará a Michael Mann y George Miller. Inalcanzable en cuestión de proyectos. A pesar de que hace unos meses explicó que se tomará un año sabático antes de volver a filmar, la tarde de ayer expresó que ahora está en planes de hacer un filme documental sobre Michael Mann (Enemigos públicos) y George Miller (Mad Max):

“Mi idea es entrevistar a los dos una semana y hablar del oficio desde el punto de vista de la cámara, recuperar la vocación desde el punto de vista de las imágenes en el cine y su importancia primordial”, destacó en la conferencia de prensa.

Finalmente, la noche de ayer abrió su primera función al público en una presentación en la que los organizadores del festival le entregaron un par de reconocimientos y a la que acudió su amigo Alfonso Cuarón.

Para despedirse Del Toro expresó un mensaje vital sobre La forma del agua: “Esta es la película más optimista que he hecho, con las cosas que a mí me encantan. Es la película que dice que sí se puede encontrar al amor como una fuerza, puede ser padre e hijo, puede ser amor de hermanos o de pareja, sino cualquier tipo. Es una carta de amor al buen cine, al cine santificado, o al cine dominguero que también salva vidas, a mí me la ha salvado. La forma del agua es una película completamente enamorada del cine”, concluyó.



cronica.com.mx

* Usuario, Fecha y Hora de Creación: ID2 - 26/10/2017 - 11:20:34 hrs.
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